espionaje

          Proveniente de la palabra francesa espionnage, que es la acción y efecto de espiar, o sea de acopiar información confidencial sobre lo que se dice y hace, y de evaluar la información obtenida para orientar la toma de decisiones políticas de un Estado, el término espionaje se originó en el Derecho Internacional clásico y tuvo en sus inicios una significación eminentemente militar. El Reglamento de Guerra Terrestre aprobado en La Haya en 1907 definía al espía como el individuo que secretamente o con un “pretexto falso” recogía informaciones y noticias de un Estado beligerante para comunicarlas al enemigo. Tales informaciones se referían especialmente al poder militar, a la fabricación o adquisición de armamentos, a la ubicación de las instalaciones militares, a la movilización de tropas, a los acuerdos secretos con terceros Estados, a la situación económica, a los proyectos militares, a las condiciones psico-sociales de la población, a la situación de los objetivos claves de infraestructura económica y a otros asuntos confidenciales del enemigo que importaban para la toma de decisiones políticas y militares.

          El Derecho Internacional clásico reconocía la facultad de espionaje a los Estados beligerantes, es decir, a los Estados comprometidos en una guerra. El espionaje era un derecho de los Estados en guerra. Después la palabra cobró un sentido más amplio: significó la búsqueda de informaciones secretas sobre un Estado realizada por los servicios de inteligencia  —intelligence services—  de otro. Informaciones que no son sólo militares sino también políticas, económicas, científicas, tecnológicas, psico-sociales.

          La palabra cobró después un sentido más amplio: significó la búsqueda de informaciones secretas sobre un Estado realizada por  los servicios de intiligencia  —intelligence services—  de otro. Informaciones que no son sólo militares sino también políticas, económicas, científicas, tecnológicas, sico-sociales. Salvo el caso de Estados con litigios territoriales no resueltos, en el mundo moderno, en que la preocupación fundamental es el <desarrollo, cada vez importan más las informaciones de orden económico y tecnológico que las militares. Los Estados ven a los otros como sus competidores en el proceso económico y en el comercio exterior y por tanto están pendientes de sus progresos en el campo de la investigación científica y de la producción. De modo que ha quedado atrás, o al menos ha perdido importancia, el espionaje de carácter militar destinado a preparar guerras ofensivas o defensivas o a prevenir sorpresas bélicas de otros Estados, y hoy esta actividad se dirige preponderantemente a obtener información en aquellos campos  —información que no es pública ni puede conocerse a través de los medios de comunicación—  para procesarla por medio de equipos científicos especializados.

          Una de las más antiguas ramas de la organización policial es la policía secreta, encargada de obtener y evaluar información confidencial referente a los recursos bélicos, económicos, energéticos y de otra clase con que cuentan los entes políticos vecinos, a fin de prevenir una agresión militar externa, preparar una agresión propia o vigilar el desarrollo económico y social de ellos. Los persas, los espartanos y los antiguos germanos crearon mecanismos secretos de recopilación de informaciones militares de sus reales o potenciales enemigos. En las antiguas sociedades griega y romana, en los califatos musulmanes y en las viejas monarquías se conocía ya esta especialización policial. Se atribuye a Julio César haber inventado el primer código cifrado para transmitir informaciones secretas. En Francia, Joseph Fouché estableció, al servicio de Napoleón, un sistema de espionaje sobre los Estados europeos; y el canciller Clément de Metternich hizo lo mismo en beneficio de los intereses geopolíticos de Austria en 1819. En la primera mitad del siglo XX se empezaron a organizar en Europa servicios de seguridad altamente profesionales: el Ufficio 1 en Italia, el Ausland Nachrichten und Abwehr en Alemania, el Deuxième Bureau en Francia, el Secret Intelligence Service en Inglaterra. Simultáneamente se creó el Kempei en el Japón y la Office of Strategic Services en Estados Unidos. Los regímenes nazi-fascistas pusieron especial interés en perfeccionar y capacitar sus órganos de seguridad estatales. El fascismo italiano estableció la OVRA y el nazismo alemán la Geheime Staatspolizei (GESTAPO). En la Rusia de los zares se creó la Ojranka con finalidades de espionaje interno y externo y después de la Revolución de Octubre se implantaron primero la Cheka en 1917 y luego el Komitet Gosudarstvennoj Bezopasnosti (KGB) en 1954. En los años posteriores se fundaron la SAVAK de Irán en los tiempos del sha Muhammad Reza Pahlavi, la Federalnaya Sluzhba (FSB), Glavnoye Razvedyvatelnoye Upravlenie Genshtaba (GRU) y Sluzhba Vneshney Razvedki (RVS) en Rusia, la Staatssicherheit (STASI) en la República Democrática Alemana, el Bundesnachrichtendienst (BND) y el Militärischer Abschimdienst (MAD) en la República Federal de Alemania, los MI-5 y MI-6 británicos, el Federal Bureau of Investigation (FBI), la Central Intelligence Agency (CIA) y la National Security Agency (NSA) en Estados Unidos, la Direction Générale de la Securité Extérieure (DGSE) en Francia, el Centro Superior de Información de la Defensa (CESID) español, el Ministerio de Seguridad del Estado (SMS) en China, la NSB en Taiwán, la NIA, CBI, IB y RAW en India, la ISA y el Mossad israelíes, la BIS, UZSI y VZ en la República Checa, la HUR, SBU y SZRU en Ucrania, la MIT en Turquía, la NZSIS y GCSB en Nueva Zelandia, la ASIS y ASIO en Australia y muchísimos otros organismos estatales de espionaje, contraespionaje, inteligencia, contrainteligencia, vigilancia y operaciones encubiertas, algunos de los cuales se convirtieron en instrumentos de >terrorismo de Estado, tortura y muerte para los ciudadanos en las diversas épocas.

 

 

                      1. La GESTAPO.     Emblemático fue el caso de la policía secreta alemana en los tiempos hitlerianos. La GESTAPO   —acrónimo de Geheime Staatspolizei—  se creó en Prusia por decreto de 26 de abril de 1933  —antes de que los nazis tomaran el poder total—  y en sus comienzos fue solamente el Departamento 1-A de la policía estatal prusiana.

          El 30 de enero de ese año el cabo de infantería y espía militar y policial Adolfo Hitler  —fundador del Partido Obrero Nacional Socialista Alemán (Nationalsozialistiche Deutsche Arbeiter-Partei)—  había sido designado jefe del gobierno parlamentario de Alemania  —Canciller—  por el anciano y decadente presidente Paul von Hindenburg. Pero poco tiempo después Hitler arrancó del Reichstag  —el sumiso y atemorizado parlamento—  una ley que le otorgaba facultades omnímodas y asumió entonces el poder total en Alemania.

          Uno de sus primeros pasos fue convertir a la GESTAPO en la policía política secreta del Tercer Reich para utilizarla como su principal instrumento de espionaje, contraespionaje, tortura y terror.

          En abril de 1934 nombró a Heinrich Himmler como jefe de la institución, bajo la autoridad de las SS (Schutz-Staffel)  —las fuerzas de asalto nazis—  que éste lideraba. Desde aquel momento, la GESTAPO se colocó por encima de la ley y fuera de los alcances de los tribunales de justicia. Pudo decidir la vida o la muerte de sus víctimas. Y respondió de sus actos únicamente ante su jefe, Heinrich Himmler, y ante el führer.

          En 1936 Himmler reorganizó íntegramente el sistema policial alemán. Lo dividió en dos secciones principales: la Policía del Orden —Ordnungspolizei (ORPO)—  y la Policía de Seguridad  —Sicherheitspolizei (SIPO)—,  a la que pertenecía la GESTAPO, que desde ese momento creció exponencialmente bajo la gestión de Himmler. A partir de 1938 se entrenaron unidades especiales para aterrorizar a los pueblos vecinos y atraerlos hacia el nazismo y para instrumentar las políticas antisemitas de Hitler. Fue a finales de ese año que Adolf Eichmann empezó la campaña de expulsión de los judíos, los gitanos y los miembros de otras “razas inferiores” desde la anexada Austria y las demás zonas ocupadas por los nazis hacia el exilio, las cámaras de gas o los campos de concentración.

          La GESTAPO y las bandas de las SS vigilaban implacablemente los más recónditos ámbitos de la vida pública y privada de las personas. Los <campos de concentración, las cámaras de gas y los hornos crematorios fueron los principales mecanismos políticos y psicológicos del terror nazi para escarmentar y dominar a la población. A esos lugares fueron llevados a partir de 1941 millones de prisioneros de los países europeos ocupados, donde eran sometidos a trabajos forzados o aniquilados físicamente. Los prisioneros trabajaban hasta la muerte en las plantas industriales y en las fábricas de los cohetes V-2, y los que ya no estaban en condiciones de rendir eran físicamente eliminados.

          Hubo también la GESTAPO francesa  —conocida como Carlingue—,  que fue una rama de la agencia de inteligencia alemana, que se afincó en París desde 1941 hasta 1945 bajo el mando de ciudadanos franceses vinculados al crimen organizado  —como Henri Lafont, Pierre Loutrel y Pierre Bonny—  para delatar y reprimir a los militantes de la resistencia francesa. De ella dependía la brigada nor-africana integrada por musulmanes adictos a la causa nazi.

          Pero el poder omnímodo de la GESTAPO empezó a diluirse a medida que las tropas de los aliados, al final de la Segunda Guerra Mundial, se aproximaban a Alemania. En el verano de 1944 se produjo el desembarco de las fuerzas aliadas en Normandía para liberar a Francia del dominio hitleriano e ir hacia Alemania para juntarse con las tropas soviéticas. Este fue uno de los episodios culminantes y decisorios de la Segunda Guerra Mundial  —la invasión por mar más grande de la historia—,  en el participaron 1’750.000 soldados británicos, 1’500.000 norteamericanos y 44.000 voluntarios de otras nacionalidades, comandados por el general Dwight D. Eisenhower. Cuando el fin de la guerra se acercaba, fueron incinerados por los nazis los archivos y documentos de la GESTAPO y de los ministerios, en medio de grandes columnas de humo que se levantaban en la avenida Wilhelmstrasse de la zona oficial de Berlín. A finales de abril de ese año una división de infantería soviética, al mando del coronel Aleksei Antonov, abrió fuego contra el edificio de la GESTAPO en Berlín y pretendió ocuparlo, pero fue repelida por la waffen SS. No obstante, en la madrugada del 2 de mayo el edificio fue tomado por el ejército soviético y liberados los siete prisioneros sobrevivientes de la masacre de presidiarios del 23 de abril. En la mañana del 3 de feb

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